Departamento Médico31.08.2015

Bortman hace del consultorio una pasión

Llegó a Boca en 1995 y hoy es el Director Médico. "Recibimos más de 5.000 consultas mensuales", contó sobre su tarea cotidiana en el club.

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Guillermo Bortman llegó a Boca casi por casualidad. Fue a mediados de la década del 90, cuando el Doctor Emilio Nana lo invitó al club a dar una conferencia sobre enfermedades cardiológicas. Su charla fue tan rica y tan precisa que enamoró a todos. Entonces, en 1995, llegó la inesperada propuesta: "¿Querés venir a trabajar a Boca?". Esa pregunta lo descolocó. "Al principio tenía dudas. Entrar a un club de fútbol me hacía ruido, pero acepté y no se lo dije a nadie. Hoy soy el Director Médico de Boca", cuenta Bortman, desde Mar del Plata, desde donde cuida a los más de 1.200 atletas de 44 países que están disputando los 20ª Juegos Mundiales para Trasplantados.

"Soy médico de Boca, no del fútbol. En el club atendemos a más de 150.000 socios, más 950 empleados y deportistas. Recibimos 5.000 consultas mensuales de todo tipo. El Departamento de Boca es gigantesco. La Bombonera es el primer estadio cardioprotegido del mundo", informa Bortman, de 57 años.

"Cada vez que Boca juega de local, hay un camión angiotomógrafo con sus respectivos especialistas que está a disposición. Contra Unión, por ejemplo, Orion se golpeó el rostro y quedó mareado. En el entretiempo lo hicimos ver y lo controlamos", explica. "Cualquier persona que sufra la obstrucción de una arteria cerebral, un sangrado intracraneano por crisis hipertensiva o un hematoma por trauma podrá ser atendido y diagnosticado de inmediato", agrega, orgulloso.

"Boca es una gran familia, hay muy buena onda interna en el club. Se trabaja con felicidad", indica Bortman, el mismo que se define como "un deportista de alma". "Hago tenis y también salgo a correr. Me encantaría jugar al fútbol, pero tengo que cuidarme de las lesiones", dice, entre risas.

En el final, Bortman le envía un mensaje a las personas trasplantadas. "Aprovechen la segunda oportunidad; la sociedad les regaló un órgano. Gracias a un donante, que es el protagonista anónimo, tiene que disfrutar de la vida".

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