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#EntrevistaAlfaro

Gustavo Alfaro realizó su primera entrevista como técnico de Boca con los hinchas, que hicieron llegar sus preguntas por las redes sociales. El DT contó sus sensaciones de pisar la Bombonera, sus referentes y hasta dio detalles de su método de trabajo.

Gustavo Alfaro, en sus primeras horas como entrenador de Boca, se acercó al campo de juego de la Bombonera y realizó su primera entrevista como nuevo técnico de Boca. Esta vez, con una modalidad especial porque las preguntas fueron enviadas por los hinchas a través de las redes sociales del club.

La iniciativa se puso en marcha el jueves por la mañana, con el hashtag #EntrevistaAlfaro, y los hinchas de Boca hicieron llegar más de 1.000 preguntas en apenas tres horas de publicación. De las consultas, 609 se formularon en el posteo de Instagram, 266 en Twitter y 212 en Facebook.

De esa manera, con el aplomo que ya había demostrado en su primer contacto con los medios, el entrenador citó al ex presidente Alberto J. Armando para definir el fervor de los hinchas de Boca, contó que su mayor expectativa no está en el primer día en que salga a la Bombonera, sino en el último y hasta recordó un encuentro con Carlos Bianchi, pocas semanas antes de la obtención de la Copa Intercontinental de 2003 frente al Milán.

- ¿Qué te genera estar dentro de la Bombonera, imaginarla colmada de gente? ¿Y qué opinás de la hinchada de Boca?

- Alberto J. Armando decía que los goles más fuertes que se gritan son los de Boca, y los segundos más fuertes son los que les hacen a Boca. Y eso define lo que es Boca. Boca es el lugar donde el emblema es la pasión. Si vos querés definir la pasión con una imagen, enfocá a la tribuna de Boca. ¿Qué me genera? Un montón de sensaciones muy fuertes, desde el compromiso absoluto, la ilusión, la obligación, de todas las situaciones que uno pueda imaginar desde lo potencial a lo real.

- ¿Cómo te imaginas cuando tengas que transitar el túnel de la Bombonera en tu primer partido?

- No me imagino tanto la salida desde el túnel, lo que va a ser el primer partido en condición de local. Me gustaría imaginarme el último túnel del último día, donde uno pueda mirar a estas tribunas, detenerse un instante en ese momento que es supremo y sublime y sentir la satisfacción del deber cumplido. Eso es lo que sueño y anhelo.

- ¿Tenés algún técnico del ámbito local o algún referente a nivel internacional con el cual te identificas?

- Yo soy un ladrón profesional. A lo largo de mi vida no tuve un padre espiritual que me marqué el camino. A veces te toca trabajar detrás de determinados entrenadores y quedás marcado. Recuerdo haber ido a ver a entrenamientos del Boca de Bilardo cuando entrenaban en el Sindicato de Empleados de Comercio en Ezeiza. De hablar con todos los entrenadores, con Griguol, el Flaco Menotti, con el Coco Basile y los escuchaba. Trataba de incorporar las buenas ideas que ellos tenían y hacer las mías. Por eso, cada uno va modelando su propio perfil de entrenador porque ninguna fotocopia por más perfecta que sea va a ser igual que la original. Sentí mucha admiración por Carlos Bianchi. Cuando lo crucé en una oportunidad que vinimos a jugar con Quilmes (por el Torneo Apertura 2003), le dije que sentía placer y el orgullo enfrentarlo. Después de ese partido, y cuando Boca ya era campeón me invitó a comer para charlar y tener una relación de mucho respeto.

- ¿Y en la actualidad?

- En estos últimos tiempos me acerqué mucho a Menotti, de hablar mucho con él. De poder escucharlo desde su sabiduría y es una marca para mí. En el contexto internacional, Carlos Ancelotti. Creo que es una expresión muy buena. Ha demostrado su capacidad y su valía en distintas ligas y distintos equipos. Siempre arma equipos ganadores con una mentalidad ganadores. Tuve la oportunidad de conocerlo y charlar brevemente en la última Copa del Mundo. Cada uno es lo que es si anda siempre con lo puesto, decía Serrat y eso es lo que soy yo. Estoy con lo puesto después de 25 años de búsqueda, en el lugar donde le había prometido a mi viejo que iba a estar cuando abracé esta profesión.

- ¿Cómo manejas los tiempos en la promoción de juveniles en la Primera?

- Toda mi vida fui jugador del club y sé los padecimientos que tiene el jugador del club. El jugador que viene de afuera o es un refuerzo tiene que marcar una diferencia de categoría en ese aspecto. El jugador formado en la institución ya viene mamando las raíces y el ADN propio de cada institución. Me ha tocado a lo largo de todo este tiempo hacer debutar a muchos chicos en Primera y consolidarlos. Les doy el espacio, la importancia a lo que son las divisiones inferiores. Después hay momentos, a veces hay que esperar cuando las cosas se acomoden para que empiecen a jugar.

- En ese sentido, y teniendo en cuenta las distintas competencias, ¿cuál es la conformación ideal para entrenar a tus planteles?

- Es que hay una cuestión cuantitativa. Tampoco me gusta trabajar con planteles muy numerosos, lo importante es tener un plantel donde todos tengan el mismo nivel de oportunidades. Y el único acto de justicia que puede tener un entrenador es darles a todos el mismo nivel de oportunidades. De tratarlos a todos de la misma manera. Obviamente que las trayectorias se respetan, hay que hacerlas valer. Pero el terreno de juego es impiadoso, es lo que te vuelve a la realidad. Por eso la camiseta tiene números y no nombres. El hecho de vestirlas depende de la realidad y el presente. El fútbol es siempre presente, de la única manera que uno puede puede visualizar un futuro es invertir todo en el presente. Y el presente es hoy.

- Entonces, ¿el reinicio de la Superliga es el primer objetivo?

- Claro, el partido más importante a ganar es el de Newell’s. Y después vendrán los que vendrán. Hay que vivir cada partido como una situación única e irrepetible como una oportunidad que se ofrece y que en definitiva uno la tiene que tratar de aprovechar. Esto es un proceso de concientización, de amalgamiento, de conjunción de ideas para que todos vayamos detrás del mismo objetivo. Y que estemos dispuestos a sacrificar cosas por Boca y para Boca. Porque Boca está por encima de los nombres y las circunstancias.

- En la conferencia hablaste de poder adaptar al equipo a sistemas tácticos. ¿Qué estilo de juego vas a tratar de desarrollar?

- Hay veces que el partido te va a pedir tenencia, otra presión, hay veces que el partido te va a obligar a ser vertical, hay veces que hay circunstancias que a lo mejor contragolpear es una forma de búsqueda. Hay circunstancias y formas. No hay una receta que te garantice el éxito. Y yo creo que la virtud de este plantel tiene que ser adaptarse a las cosas que pide el partido. Porque va a haber partidos que te los van a plantear desde el plano de la lucha y para abrirlos vas a tener que luchar para imponerte y después utilizar la jerarquía, después va a haber partidos donde te van a cerrar los espacios y vas a tener que tener el manejo y la paciencia para saber trabajarlo, buscarlo para que los partidos maduren y una vez conseguido eso poder ganarlos. Es un equipo que tiene que estar dispuesto a estar vestido de acuerdo a lo que pide la ocasión. Para eso tenemos que tener un sentido de pertenencia y tener la claridad conceptual de saber responder lo que pide cada partido en cada circunstancia.

- ¿Qué mensaje le podes transmitir a los hinchas de Boca?

- No se le puede transmitir un mensaje al hincha de Boca. Se le puede transmitir una sensación o una obligación de compromiso absoluto. No se puede prometer. En el fútbol no podes prometer, tenes que obligarte o comprometerte internamente a saber las responsabilidades que tenés. Yo quiero un equipo que se identifique con la historia de Boca, quiero un equipo que genere ese contagio que generalmente esta cancha genera por motus propio, porque el contagio viene de afuera para adentro. Me ha tocado padecerlo porque cuando los equipos de Boca te empezaban a presionar, a meterte contra tu propio arco venía ese contagio desde adendro de la cancha y se trasladaba afuera. Yo quiero con los hinchas asumir ese compromiso y tratar de mentalizar a los jugadores de saber de qué a la altura de las circunstancias que estamos, necesitamos un compromiso absoluto. El fútbol nos puso por delante otra vez esta chance y esta oportunidad. El futuro está por venir y este es el plantel más ganador del fútbol argentino de los dos últimos años. Acá hay con qué. Obviamente que las victorias obligan de la misma manera que obligan las derrotas. Y el campeón no es el que gana un campeonato, sino el que lo repite y el que tiene un compromiso y una obligación de ganar. Y las derrotas por más duras y dolorosas que sean, también obligan. Y ese es el compromiso que nosotros tenemos. La obligación que se transforma en compromiso, en silencio con dientes apretados y en un corazón batiente por tratar de defender el orgullo y prestigio de Boca.