• 1

    Nace una pasión

    Año 1905
  • 1

    Los colores del alma

    Año 1910
  • 1

    Un duelo superclásico

    Año 1913
  • 1

    De vuelta en vuelta

    Año 1919
  • 1

    La gira por Europa

    Año 1925
  • 1

    Primer campeón del profesionalismo

    Año 1931
  • 1

    El inolvidable goleador guaraní

    Año 1932
  • 1

    El primer bicampeonato

    Año 1935
  • 1

    El bautismo de la Bombonera

    Año 1940
  • 1

    Un goleador con boina

    Año 1944
  • 1

    Aquellos años difíciles

    Año 1949
  • 1

    Con la garra xeneize

    Año 1954
  • 1

    Roma, Delem y la leyenda

    Año 1962
  • 1

    El debut de Rojitas

    Año 1963
  • 1

    Un bicampeonato especial

    Año 1965
  • 1

    Vuelta olímpica Monumental

    Año 1969
  • Video El inolvidable Toto Lorenzo
    1

    El inolvidable Toto Lorenzo

    Año 1976
  • Video La primera Libertadores
    1

    La primera Libertadores

    Año 1977
  • Video El mundo a sus pies
    1

    El mundo a sus pies

    Año 1978
  • Audio Maradona es de Boca
    Video Maradona es de Boca
    1

    Maradona es de Boca

    Año 1981
  • 1

    Tiempos de crisis

    Año 1985
  • 1

    Más Copas a la vitrina

    Año 1989
  • Audio
    1

    Un equipo Maestro

    Año 1992
  • 1

    La era Macri

    Año 1995
  • 1

    La leyenda Román

    Año 1996
  • 1

    El Virrey de La Boca

    Año 1998
  • Audio Maradona es de Boca
    Video Maradona es de Boca
    1

    Otra vez dueño del mundo

    Año 2000
  • 1

    Otra Copa con el envión

    Año 2001
  • Audio Maradona es de Boca
    Video Maradona es de Boca
    1

    Bianchi volvió con gloria

    Año 2003
  • 1

    El Boca de Basile

    Año 2005
  • Audio Maradona es de Boca
    1

    La sexta Libertadores

    Año 2007
  • 1

    Remontada histórica

    Año 2008
  • 1

    El adiós del máximo goleador

    Año 2011
  • 1

    La Copa Argentina

    Año 2012
  • 1

    El Virrey, parte III

    Año 2013
  • Nace una pasión

    Lo que hicieron Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti, Santiago Sana y los hermanos Teodoro y Juan Antonio Farenga aquel 3 de abril de 1905 no fue muy distinto a lo que por entonces hacían otros grupos de amigos por el resto de la Argentina para canalizar un

    incontenible fervor popular por el fútbol. Fundaban un club de fútbol. La particularidad del caso fue que, sin saberlo, estaban creando el más grande de la Argentina. Uno que se volvería pasión de multitudes y también un gigante mundial. Como la reunión en la casa de Baglietto fue interrumpida por inoportunas visitas, la ceremonia de fundación siguió al aire libre, en un

    banco de la Plaza Solís, y allí se fijó el nombre, tomado prestado del barrio, más ese Juniors que le daba un toque de prestigio inglés tan acorde con la época. Baglietto fue designado presidente. Y el 21 de abril de 1905, en el campo de juego de Independencia Sud, goleó 4-0 a Mariano Moreno en el primer partido de la historia. Un presagio de los tiempos por venir.

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  • Los colores del alma

    Boca ya tenía nombre, un terreno donde jugar, un puñado de inmigrante italianos que empujaban con pasión, pero le faltaba un color que lo identificara. La indumentaria, por ese entonces, se resolvía como se podía y así fue como para los primeros partidos la hermana

    de los Farenga, Manuela, les cosió unos listones negros a una remeras blancas para que pudieran tener un juego de camisetas. La única condición era que no fueran rojas y blancas por... Alumni, el equipo inglés que dominaba la época. Boca también usó un modelo celeste, jugó durante algún tiempo con otro de finas rayitas azules hasta que adoptó definitivamente

    el azul y amarillo inspirado en los colores de la bandera de un barco sueco atracado en La Boca. Juan Bricchetto, que trabajaba en el puente por donde pasaban los vapores, trajo la solución del puerto. Primero fueron azules con una banda amarilla pero, para evitar confusiones con la dirección de la tira dorada, finalmente en 1913 se optó por esa franja dorada que hoy cruza por

    el pecho el alma de cada hincha de Boca.

  • Un duelo superclásico

    El 13 de abril de 1913 quedó registrado en los libros como el debut de Boca en Primera, ante Estudiantil Porteño, en Ituzaingó, con una goleada por 4-1, y también llegó el primer superclásico del fútbol argentino. Boca y River compartían barrio, origen y una rivalidad que

    fue creciendo con los primeros años de competencia hasta convertirse en el clásico de clásicos de la Argentina y uno de los espectáculos más convocantes del fútbol mundial, especialmente si se juega en la Bombonera, recomendado por diarios y revistas del extranjero como un espectáculo imperdible al turista que anda de paso por la Argentina.

    El primer choque formal de esa rivalidad que sumaría muchos capítulos más fue en la cancha de Racing y quedó en manos de River, que ganó 2-1. Antes de ese partido se registran algunos enfrentamiento de carácter amistoso que empezaban a moldear un duelo que se volvió símbolo del fútbol argentino. Y que, en el largo historial, hoy domina Boca con comodidad.

  • De vuelta en vuelta

    La popularidad de Boca fue creciendo en aquellos primeros años de vida a pesar de las dificultades para encontrar un terreno propio. Desde la fundación en una plaza, y el primer partido en el terreno de Independencia Sud, Boca pasó por un campo lindante a las Carboneras Wilson,

    dejó el barrio para instalarse brevemente en Wilde hasta que la merma de socios (de 1.500 a 300) obligó a buscar cancha nuevamente por La Boca. Primero se instaló entre Ministro Brin, Sengüel, Caboto y Tunuyán hasta que en 1922 echó raíces para siempre en Brandsen, Del Valle Iberlucea, Aristóbulo Del Valle y las vías del Ferrocarril Sud. El primer título del club llegó en

    1919 y brillaron jugadores que fundaron la historia de la garra xeneize, como el arquero Américo Tesoriere, el estandarte Pedro Calomino y un puro corazón como Alfredo Garassino. Allí en La Boca, en un estadio con una tribuna de madera, llegaron los primeros éxitos de una década dorada como lo fue la de del 20. En total fueron seis títulos de Primera División

    (1919, 1920, 1923, 1924, 1926 y 1930), más tres Copas Carlos Ibarguren (1919, 1923 y 1924), las Copa Competencia (1919 y 1925), la Copa de Honor (1920) y la Copa Estímulo (1926).

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  • La gira por Europa

    Boca ya era una pasión de multitudes por aquellos años de glorias, el germen xeneize ya se había propagado por el interior del país, pero en 1925 daría el salto internacional. La gira por Europa, en una época donde desplazar un grupo de futbolistas era atípico e inusual, marcó un

    hito. El plantel, compuesto por 12 jugadores propios y 5 invitados, se embarcó un 5 de febrero en Montevideo y llegó 22 días después a Vigo, con un único acompañante que se pagó el pasaje de su bolsillo como Victorio "Toto" Caffarena y que, además de hacer de masajista y utilero, dio inicio a la leyenda del Jugador Número 12. Fueron 19 partidos, con 15 triunfos,

    un empate y apenas tres derrotas, con 40 goles a favor y 16 en contra, que conmovieron allá y acá y sentaron las bases de los éxitos internacionales que vendrían muchos años más tarde. Tal fue el reconocimiento internacional y el fervor popular que despertó la gira que, cuando los jugadores bajaron del barco el 12 de julio, la Asociación Argentina de Football decidió

    consagrar a aquel equipo como campeón de Honor de la temporada 1925. Boca ya era un grande para el mundo entero.

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  • Primer campeón del profesionalismo

    Boca, que había ganado el último torneo del amateurismo, fue también el primer campeón del profesionalismo. El equipo de Mario Fortunato se consagró una fecha antes del cierre, tras vencer

    por 4-2 a Talleres de Remedios de Escalada. Luego, en la última jornada, se dio un lujo inmenso: superó por 3-0 a River como visitante. Ese Boca campeón contó con una dupla de ataque explosiva, de ésas que se entienden con una mirada, y que quedaría en la historia: Varallo-Cherro. El Cañoncito, que llegó de Gimnasia, hizo 27 goles en 24 partidos, mientras

    que El Apilador convirtió 19 en 30 encuentros. También se destacó Florentino Vargas, autor del primer gol de Boca en la era profesional. Boca, que le ganó a River los dos partidos, cerró el certamen con 50 puntos, producto de 22 victorias (en esa época se le otorgaban dos unidades por partido ganado), 6 empates y 6 derrotas. Enseguida llegarían más alegrías...

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  • El inolvidable goleador guaraní

    La historia comenzó en un partido que Argentina le ganó 4-1 a Paraguay en la cancha de San Lorenzo, en 1929. Los dirigentes de Boca fueron a ver a los guaraníes González y Lagos

    pero se enamoraron de la guapeza y la potencia de Delfín Benítez Cáceres. Recién en 1932, y luego de arduas negociaciones con Libertad, Boca contrató al delantero que llegó al club para foguearse. Pero Benítez Cáceres no les dio tiempo. En un partido de Reserva contra River marcó por triplicado y enseguida se ganó la titularidad e integró un trío letal con Cherro y

    Varallo. El Machetero, un zurdo que también le pegaba con la derecha, ganó dos títulos (1934 y 1935) y se cansó de romper redes: hizo 107 y es el futbolista extranjero que más goles marcó para Boca.

  • El primer bicampeonato

    Entre 1934 y 1935, Boca consiguió la primera doble corona del fútbol argentino en la era profesional. En el primer certamen, que se disputó a tres ruedas, Boca convirtió por primera vez en su historia más de 100 goles, y se consagró por un punto de ventaja sobre

    Independiente. ¿El goleador? Cherro, con 22 conquistas. Al año siguiente, y con la base de ese equipo campeón, más la incorporación del central brasileño Domingos Da Guía, Boca obtuvo el campeonato de 1935. Ganó en solidez defensiva y, sobre todo, en efectividad, con un impresionante del 85% de puntos, producto de 27 victorias, 4 empates y 3 derrotas.

  • El bautismo de la Bombonera

    Esta temporada dejó dos excelentes noticias para el mundo Boca: la inauguración de la Bombonera y la conquista de un nuevo título. Atrás quedaba el peregrinaje de los primeros

    años y la modesta cancha con tribunas de madera en su sitio definitivo de Brandsen, Del Valle Iberlucea, Aristóbulo Del Valle y las vías del Ferrocarril Sud. A la religión xeneize le faltaba su templo y ése llegó en 1940. La Bombonera, un sueño titánico que llevó adelante la CD encabezada por el Dr. Camilo Cichero, se inauguró el 25 de mayo con un 2-0 sobre San

    Lorenzo en un amistoso y fue una inyección clave para Boca, que ganó los 13 encuentros que disputó allí para consagrarse campeón. Nacía una leyenda mundial que en 1952 agregaría una tercera bandera y la iluminación y en 1996 sumaría los palcos VIP. Ya era, a esa altura, un monumento del fútbol, de fama mundial, y cita obligada para turistas y fanáticos de cualquier

    latitud.

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  • Un goleador con boina

    El 26 de septiembre de 1943, Boca perdía 1-0 contra River en la Bombonera cuando el lateral Lucho Sosa envió un centro y Severino Varela, el uruguayo de la boina blanca, se tiró en palomita y marcó el empate. Luego, volvió a marcar y, de ese modo, se ganó para siempre el cariño de los

    hinchas y un lugar en la historia. Ese Boca fue campeón por un punto de ventaja sobre River en 1943, y se mantuvo invicto durante 26 partidos para repetir al año siguiente, un récord que luego pasaría a manos del Racing de José Puzzuti en 1966 y que a fines de la década del 90 regresaría a La Boca, de la mano del Boca de Bianchi que estuvo 40 partidos sin conocer la

    derrota. La vuelta olímpica se dio contra Racing en el estadio Monumental.

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  • Aquellos años difíciles

    La campaña de Boca en 1948 fue un aviso de lo que vendría un año después. Tras la primera huelga de futbolistas, el equipo terminó 8°, la peor posición hasta entonces en el profesionalismo. Y en 1949 llegaron más amarguras y sinsabores. Pese a contratar a

    innumerables figuras, el equipo realizó una mala campaña y llegó a la última fecha con serias chances de descender. En una Bombonera repleta, Boca aplastó 5-1 a Lanús y evitó la pérdida de la categoría. La etapa que transcurrió entre 1945 y 1959, 15 años con más espinas que rosas, dejó apenas un título en lo que se convirtió en la peor racha de la historia.

  • Con la garra xeneize

    El 11 de noviembre de 1954, Boca venció a Tigre por 1-0 y se consagró campeón tras nueve años de sequía. El equipo que conducía Ernesto Lazzatti se destacó por su solidez defensiva. Y mucho tuvieron que ver el arquero Elías Musimessi, el arquero cantor,

    y los defensores Eliseo Mouriño y Natalio Pescia, recordado por su apodo de Leoncito. Arriba, la responsabilidad del gol recayó en José "Pepino" Borello, un delantero persistente y dueño de un potente remate, autor de un gol de media cancha contra Vélez en Liniers. Y cumplió con lo suyo: con 19 conquistas, fue el goleador del campeonato.

    Otra vuelta olímpica que volvía a poner a Boca en la cima del fútbol argentino. Donde correspondía.

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  • Roma, Delem y la leyenda

    Boca ya era una pasión popular pero, a veces, hay hitos que agigantan y potencian las leyendas. Uno de ellos lo entregó el Boca campeón de 1962, al que siempre se lo recordará por el clásico que le ganó a River en la Bombonera, la tarde en que Roma le atajó un

    penal al brasileño Delem. Un Boca duro, fuerte y que te hacía un gol y cerraba el arco: recibió 18 en 28 partidos. Pero además de Antonio Roma, Silvio Marzolini, Carmelo Simeone y Antonio Rattín, ese Boca tenía un delantero brasileño que era un especialista a la hora de enfrentar a River, al que le marcó nada menos que 10 goles. Uno de ellos fue en la victoria por 1-0, la tarde que

    Boca se aseguró otra estrella. Su nombre: Paulo Valentim.

  • El debut de Rojitas

    La tarde del 19 de mayo de 1963 quedará marcada a fuego por los hinchas de Boca. En la Bombonera, y ante Vélez, se produjo el debut de Angel Clemente Rojas, un crack que dejó su sello por su juego desfachatado, su cintura prodigiosa y su habilidad sin igual. Con los partidos, y los

    goles, y las gambetas, el pibe se ganó para siempre el apodo por el diminutivo de su apellido y se convirtió en uno de los ídolos más grandes del club. En 1970 le hizo un gol a Central para ser campeón del Nacional y al año siguiente emigró al exterior. El increíble Rojitas obtuvo cinco títulos y dejó una marca imborrable en la memoria del hincha de Boca.

  • Un bicampeonato especial

    El tercer bicampeonato de Boca llegó con la obtención de los torneos de 1964 y 1965, que tuvieron sabores bien distintos. En el primero, Boca se hizo fuerte en la defensa y mantuvo el cero en su arco en 19 de los 30 partidos. Le sacó cinco puntos de ventaja a Independiente y

    se coronó ante River en la Bombonera. En 1965, Boca tuvo una remontada espectacular y en las últimas fechas se dio una singular mano a mano con River, que llegó a la Bombonera con ventaja en la antepenúltima fecha. Un gol de Artime ponía a la visita ahí nomás del título. Pero Pianetti y Menéndez dieron vuelta la historia. La punta quedó en manos de Boca, que festejó

    en la última fecha tras superar a Atlanta.

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  • Vuelta olímpica Monumental

    Casi una costumbre: Boca amargó a River y salió campeón. Aunque esta vez hubo un ingrediente extra: la vuelta olímpica se dio en el Monumental. Así festejó Boca el Nacional de

    1970, luego de igualar 2-2 con el local con dos tantos de Madurga. El equipo de Di Stéfano hizo un culto del juego bonito y paseó su excelente fútbol en las primeras 12 fechas, de las cuales ganó once. Rojitas, Ponce, el Negro Medina, Novello, Madurga son nombres que en la historia de Boca quedaron asociados al buen juego. Ese equipo de lujo, además, se dio

    otro pequeño lujo: obtuvo la Copa Argentina tras vencer a Atlanta en la final.

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  • El inolvidable Toto Lorenzo

    Cuando Juan Carlos Lorenzo llegó en 1976 y dio los nombres que quería como refuerzos todo el mundo lo miró extrañado. El Loco Hugo Gatti, Francisco Sá, Rubén Suñé, Carlos Veglio

    y Mastrángelo ya tenían un largo recorrido en el fútbol, pero el tiempo le dio la razón al Toto al sumar tantos experimentados. Un golazo del Chino Benítez ante Huracán, uno de los aspirantes al título, en cancha de River, fue clave para que Boca se llevara el Metropolitano. Pero el Nacional fue, sin dudas, la frutilla del postre. Porque se consiguió nada menos que ante River,

    en la única final que protagonizaron mano a mano, en la cancha de Racing. Rubén Suñé jugó rápido un tiro libre para clavarlo en el ángulo,mientras el arquero de River Ubaldo Fillol acomodaba la barrera, y la avivada valió un campeonato. Los hinchas más veteranos todavía le cuentan a sus hijos y nietos aquella noche de hazaña en Avellaneda. Inolvidable.

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  • La primera Libertadores

    Entre las brumas y el frío de aquella noche de mágica del 14 de septiembre en Montevideo, en el mítico Centenario que albergó el primer Mundial, nació la leyenda copera de Boca. El Loco Gatti voló hacia su izquierda, rechazó el penal de Vanderley y Boca se consagró campeón de

    América por primera vez en su historia. Fue ante el Cruzeiro de Brasil, después de un triunfo por 1-0 para cada uno de local, y de ese tercer partido que fue 0-0 y en los penales concretó un sueño que se postergaba desde aquella final perdida ante el Santos de Pelé en 1963. Boca dejó en el camino a River, Defensor, Peñarol, Libertad y Deportivo Cali. Llegó invicto a

    la final ante el temible Cruzeiro, el último campeón, que tenía varios jugadores de la Selección. En la Bombonera, fue 1-0 para Boca con gol de Carlos Veglio, pero tras la derrota en Belo Horizonte hubo que llegar al tercer juego, que Boca jugó con camiseta blanca, y que consagró a Gatti como ídolo eterno en aquel décimo penal.

    Era la primera estrella internacional. Vendrían muchas más.

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  • El mundo a sus pies

    Pocos creían en Boca aquellos días previos a la final Intercontinental de 1977, que se disputó un año después, en un formato de partido y revancha. El 2-2 con Borussia Mönchengladbach en la Bombonera había sido un balde de agua fría y los europeos eran amplios favoritos para la

    revancha. Sin embargo, en Alemania, el Toto Lorenzo ideó un plan perfecto que sorprendió a los locales y, en apenas 35 minutos, Boca liquidó los pronósticos agoreros. Felman, Mastrángelo y Salinas marcaron los goles en la fría noche del 1ª de agosto de 1978. En el regreso, Boca eliminó a River y Mineiro de las semifinales de la Copa Libertadores, instancia en la que ingresó por ser

    el campeón defensor, y tuvo que definir otra Copa ante Deportivo Cali de Colombia. Tras empatar de visitante, Boca ganó, goleó y gustó con un contundente 4-0 para coronarse bicampeón. Fue el último título en Boca de un Toto Lorenzo que dejó una huella imborrable.

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  • Maradona es de Boca

    Boca rompió el mercado de pases con la contratación de ese crack de Argentinos que ya insinuaba un futuro inmenso y que, además de confesarse hincha de Boca, ya conocía la gloria de ser campeón con el Juvenil en 1979. A la llegada de Diego se sumó la de Miguel Brindisi

    decisivo para lograr el torneo Metropolitano. Boca ganó 20 partidos, empató 10 y perdió tan sólo cuatro. Y en el medio, en una lluviosa noche del 10 de abril, aplastó 3-0 a River con Maradona como figura principal y un gol inolvidable a Fillol. Aquel título significó el comienzo de la relación entre Boca y Diego. Luego, sería vendido al Barcelona y volvería 14 años después...

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  • Tiempos de crisis

    El 6 de enero de 1985 Antonio Alegre asumió como presidente con el club envuelto en una profunda crisis deportiva e institucional. De a poco, acomodó las diferentes áreas y empezó la reconstrucción. En la faceta futbolística, no fue un año feliz. Bajo la dirección técnica de Alfredo

    Di Stéfano, el equipo pasó la primera fase del Torneo Nacional pero quedó eliminado frente a Independiente. Entonces, llegaron Julio Olarticoechea, Carlos Tapia, Enrique Hrabina y Alfredo Graciani. En la segunda parte del año, Boca mejoró su imagen y, ya con un nuevo formato de disputa de los campeonatos, finalizó quinto con 14 triunfos, 13 empates y nueve

    derrotas. La gestión de Alegre, el hombre que rescató a Boca del peor final, duraría diez años hasta el desembarco de Mauricio Macri.

  • Más Copas a la vitrina

    Tras ocho años sin conquistas oficiales, Boca se coronó en la Supercopa de 1989 bajo la dirección de Carlos Aimar. Por sorteo, ingresó directamente en cuartos de final y eliminó a Racing. En semifinales dejó afuera a Gremio de Brasil y en la final, como visitante en Avellaneda,

    festejó en la cara de Independiente, por penales. Con la banca del Mono Navarro Montoya en el arco, el aguante de Blas Giunta en el mediocampo y el talento de Diego Latorre en el ataque, Boca se hizo dueño del continente. Al año siguiente, el equipo revalidó sus pergaminos en la Recopa contra Atlético Nacional de Medellín, campeón de la Libertadores 1989.

    Ganó 1-0 (Latorre) en un único encuentro disputado en Miami. En 1992, ya con Oscar Washington Tabárez sentado en el banco de suplentes, Boca alzó la Copa Masters, competición creada por la Confederación Sudamericana de Fútbol para ganadores de la Supercopa: venció 1-0 a Olimpia de Paraguay y 2-1 a Cruzeiro de Brasil. En 1993, Boca se dio el

    gusto de levantar otro trofeo internacional, la Copa de Oro, certamen en el que participaron los campeones continentales de 1992. Ya se había ido el Maestro Tabárez y asumido JorgeHabegger. El equipo derrotó a San Pablo y Atlético Mineiro de Brasil y celebró en la Bombonera.

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  • Un equipo Maestro

    El título del Apertura 1992 fue un desahogo inmenso. Los éxitos internacionales no habían alcanzado para saciar a un hincha que desde 1981 tachaba años sin dar vueltas olímpicas en el plano local. Boca se sacó la espina tras 11 años sin festejos domésticos y con aquel empate en la

    última fecha ante San Martín de Tucumán desató la celebración en la Bombonera. El equipo dirigido por el uruguayo Oscar Tabárez y liderado futbolísticamente por el Beto Márcico cosechó 10 victorias, siete empates y dos derrotas, incluido el triunfo a River en el superclásico por 1-0 con gol de Sergio “Manteca” Martínez. Además, pudieron quitarse la

    bronca de la final perdida un año antes contra Newell's, cuando luego de obtener el Torneo Clausura 1991 (los rosarinos habían conquistado el Apertura 1990), perdieron y se quedaron sin lauro oficial. El equipo del Maestro se ganaba merecidamente su lugar en la historia.

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  • La era Macri

    El 6-4 recibido contra Racing en la mismísima Bombonera no significó sólo una tristeza futbolística y la bronca por la pérdida del campeonato en aquel Torneo Apertura (a partir de ahí, el equipo-que llevaba seis puntos de ventaja cuando faltaban cinco jornadas- se cayó

    y el título lo conquistó Vélez) si no también la tarde en la que Mauricio Macri llegó a la presidencia de Boca. En aquel año, convulsionado por el regreso de Diego Maradona tras 14 temporadas, se inició el ciclo de la década dorada, con dificultades varias en los primeros dos años de gestión hasta la estabilización deportiva total a partir de 1998

    con el arribo de Bianch. Macri impulsó la modernización de la institución y fue el presidente que remodeló la Bombonera. Sus 12 años al mando del club otorgaron el vigor necesario para ingresar con firmeza a los nuevos tiempos.

  • La leyenda Román

    La tarde del 10 de noviembre de 1996, con un 2-0 a Unión en la Bombonera, marcó el estreno de Juan Román Riquelme con la azul y oro. Ese chico con tanta timidez como pecas se convertiría, con los años, en una leyenda. Tan determinante que le quitó el récord a Silvio

    Marzolini y se transformó en el futbolista con más partidos en la Bombonera. O en el patio de su casa, como le gusta denominar al estadio en el que fue protagonista de grandes hazañas. Los primeros títulos con Carlos Bianchi, las Copa Libertadores, la final contra Real Madrid en Tokio, los superclásicos, los goles, las miles de asistencias… Riquelme es sinónimo de Boca.

    “Nací bostero y voy a morir bostero”, repite a menudo. Nadie lo duda.

  • El Virrey de La Boca

    Luego de seis años sin éxitos oficiales, Boca pudo festejar de la mano de Carlos Bianchi. En julio de 1998 comenzó el mejor ciclo de la historia y el Virrey se transformó en el entrenador más ganador del club. En su primer campeonato armó un equipo demoledor y arrasó con el título

    de manera invicta (13 triunfos y 6 empates). El Virrey potenció a Riquelme y le dio rodaje a una dupla histórica formada por Guillermo y Palermo, que convirtió 20 goles en aquel Apertura 98 y fue todo un récord en torneos cortos. Ese equipo implacable, demoledor, que parecía invulnerable, realmente lo fue ya que estuvo 40 partidos sin perder y, con la repetición

    en el Clausura 99, sumó otro bicampeonato. Bianchi iniciaba así su camino a la inmortalidad.

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  • Otra vez dueño del mundo

    El nuevo milenio trajo los viejos aires de gloria copera. Tras 22 años, Boca volvió a conquistar América y levantó la Copa Libertadores. El camino a la consagración fue inolvidable, con un triunfo histórico por 3-0 a River en cuartos de final, y la hazaña lograda en Brasil, por penales,

    ante el poderoso Palmeiras. El año dorado continuaría con el título local en el torneo Apertura. Ya sin Walter Samuel y Rodolfo Arruabarrena, el equipo mantuvo su solidez y festejó tras 12 victorias, 5 empates y 2 derrotas. Y en el medio del campeonato, llegó la Copa que convirtió a Boca en el mejor del mundo. Le ganó 2-1 al Real Madrid, en una

    noche/mañana mágica con dos goles de Palermo, y trajo nuevamente la Copa Intercontinental a la Argentina. Fue un triunfo épico y contra todos los pronósticos. Un año inolvidable. Y que se repetiría.

  • Otra Copa con el envión

    Ya sin el héroe Palermo, pero con la vigencia de Riquelme, el aporte de Marcelo Delgado y la sabiduría de Bianchi en el banco, Boca repitió su conquista en la Copa Libertadores. Esta vez, con espectaculares rendimientos en condición de visitante. En la final, venció a Cruz Azul en México

    Le ganó 2-1 al Real Madrid, en una la revancha perdió en la Bombonera. Por eso, hubo que ir a los penales y ahí se lució Oscar Córdoba. El colombiano atajó uno y luego los mexicanos desviaron otros dos. En el segundo semestre del año, el plantel se desmembró aún más con las salidas de Ibarra y de Bermúdez. Y en la final Intercontinental contra Bayern Munich

    no se pudo repetir el logro del año anterior. Tras un partido durísimo, fue derrota 1-0 en tiempo suplementario. Ese partido marcaría el adiós de Bianchi en su primera etapa en el club.

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  • Bianchi volvió con gloria

    Tras un año sin títulos, el regreso de Bianchi devolvería la gloria. Y por triplicado. Sin el aura de Riquelme, pero con la eléctrica aparición de Carlos Tevez, Boca deslumbró en la Copa Libertadores y en la final apabulló a Santos, de Brasil, con un global de 5-1.

    Los últimos siete partidos los ganó de manera consecutiva, tras un traspié en la ida de los octavos de final contra Paysandú de Brasil. En la segunda parte del año tampoco habría relajación. Y se repetiría la fórmula de 2000. Hubo conquista del campeonato local con una performance estupenda (11 triunfos, 6 empates y 2 derrotas) y el aporte de Fabián Vargas

    y el brasileño Pedro Iarley. Y el 14 de diciembre el segundo ciclo del Virrey alcanzaría el éxtasis total. Otra vez en Japón, y ante un poderoso como el Milan de Italia, se erigió en campeón del mundo. Luego del 1-1 en los 120 minutos (gol de Matías Donnet), Roberto Abbondanzieri se recibió de ídolo en los penales. Le atajó a Pirlo y a Costacurta (Seedorf desvió uno) y Boca se

    consagró. Otro año increíble. De nuevo, Tokio a sus pies.

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  • El Boca de Basile

    La llegada de Alfio Basile a mediados de año, sumada a las contrataciones de Federico Insúa y Cata Díaz entre otros, hizo resurgir al equipo luego de una floja temporada. Explotaron los juveniles Rodrigo Palacio y Fernando Gag y así Boca se llevó el Apertura con 12 victorias, 4

    empates y 3 derrotas. Pero no sería el único logro en la era de Coco. En tan sólo un año, hasta mediados de 2006, ese equipo arrasó con todo lo que jugó. Conquistó la Recopa ante Once Caldas en partidos de ida y vuelta y también se hizo dueño de la Copa Sudamericana, cerrando así de manera ideal el año del centenario de la institución.

    En la final, empató los dos encuentros contra los Pumas de México y se consagró por penales, con otra gran actuación de Abbondanzieri. Al año siguiente, repitió el título local y dio la vuelta olímpica una fecha antes, en la cancha de Independiente. Y en la Recopa se impuso contra San Pablo de Brasil. Así, el ciclo de Basile culminó de modo estupendo:

    cinco torneos disputados, cinco torneos ganados. Hasta que el Coco se marchó a la Selección.

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  • La quinta Libertadores

    El año comenzó con una bendición. Tras cuatro años y medio en Europa, Juan Román Riquelme volvió en su máxima plenitud. Fue un regalo de seis meses que sirvió para levantar otra Copa Libertadores. Bajo la conducción de Miguel Russo, aquel equipo juntó futbolistas de botines

    sensibles (Banega, Riquelme, Palacio) y con un nivel superlativo de Román se paseó por el continente con un fútbol de alto vuelo. En la final, vapuleó a Gremio de Brasil con un global de 5-0. En diciembre, sin embargo, apareció una tristeza. Sin Riquelme (debió regresar a Villarreal de España), el equipo cayó en la final del Mundial de Clubes contra Milan por 4-2 (goles de Palacio

    y Ambrosini, en contra) y así los italianos se tomaron revancha de la derrota de 2003. Aquel partido significó el adiós de Miguel Russo.

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  • Remontada histórica

    Con la asunción de Pedro Pompilio como presidente, tras el alejamiento de Mauricio Macri para dedicarse a la política, Carlos Ischia llegó al banco de suplentes y Riquelme volvió al club para quedarse. En el primer semestre del año, el equipo se despidió de la Copa Libertadores en

    semifinales tras perder con Fluminense. En la segunda mitad, Boca se sobrepuso a la rotura de ligamentos cruzados de Palermo (lo reemplazó el juvenil Lucas Viatri) y le descontó una ventaja de 11 puntos a San Lorenzo. Así, consiguió la posibilidad de disputar un triangular ante el Ciclón y Tigre para dirimir quién se quedaba con el Apertura. Boca venció a San Lorenzo y perdió

    con el Matador, pero igualmente festejó en la Bombonera. También en ese año se logró otra estrella internacional: la Recopa, en dos cruces contra Arsenal de Sarandí.

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  • El adiós del máximo goleador

    La historia de amor y goles empezó en 1997 y se terminó un 18/6/2011 en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata. Allí Martín Palermo se despidió oficialmente del fútbol y le dijo adiós

    a una carrera emblemática y que quedó grabada a fuego en la retina de los hinchas. Con 236 goles en 404 partidos disputados, el Titán se transformó en el máximo goleador de la historia de Boca. Luego de su salida, en el segundo semestre del año, el conjunto de Falcioni gestó su camino al título invicto con 11 puntos de ventaja sobre el escolta. Una campaña

    impecable que incluyó 12 victorias y siete empates. En el cierre del año, el club tuvo novedades en el ámbito institucional: en las elecciones que se celebraron el 4/2, y con un récord de casi 25.000 votantes, Daniel Angelici se erigió en nuevo presidente de la institución para darle continuidad a un proyecto de moderna gestión.

  • La Copa Argentina

    Luego de la obtención de manera invicta del Torneo Apertura 2011, el 2012 se inició con la aventura continental más importante. El equipo dirigido por Julio Falcioni alcanzó la final de la Copa Libertadores y se quedó a las puertas de la gloria tras perder el partido decisivo contra

    Corinthians. Pero unos meses más tarde habría revancha. Boca se transformó en el primer campeón de la Copa Argentina en su renovada versión. Ya había conquistado este trofeo por primera vez en 1969 y repitió en 2012. Disputó seis partidos, con la particularidad de que ganó dos en los 90 minutos y cuatro por penales. En la final derrotó a Racing

    por 2-1 con goles de Santiago Silva y Lucas Viatri y se consagró.

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  • El Virrey, parte III

    Carlos Bianchi, el técnico que se transformó en mito, volvió una tarde de fines de 2012, tras ponerle punto final a la siesta que dormía el entrenador y ponerse de acuerdo con el presidente Daniel Angelici en unas pocas charlas. En la Bombonera fue recibido por una multitud

    en su presentación. El inicio de 2013 marcó formalmente el tercer regreso de Carlos Bianchi a Boca. El técnico más ganador de la historia asumió formalmente sus funciones el 5 de enero y ya en esa cálida mañana se empezó a gestar el motor del nuevo ciclo. Su vuelta significó también el reencuentro con Juan Román Riquelme y la consolidación de esa dupla,

    uno desde afuera y otro desde adentro, que tantas alegrías dio entre 1998 y 2001. Juntos, con más años y más batallas acumuladas, iniciaron un último sueño.

  • 1905
  • 1925
  • 1940
  • 1963
  • 1976
  • 1981
  • 1996
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