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Debajo de los tres palos

Esteban Andrada y Marcos Díaz se sumaron a los reconocimientos para Elisabeth Minning luego de su despedida del fútbol y le regalaron una camiseta autografiada. “No me lo esperaba, son mimos que te llegan”, dijo la capitana de las Gladiadoras.

No queremos llegar nosotros a tener que despedirnos del arco”, bromeó Esteban Andrada para romper el hielo en la presentación. Elisabeth Minnig, en plena emoción por los homenajes tras su despedida, no titubeó en la respuesta y devolvió un elogió: “A ustedes les queda mucho más por delante”, aseguró mientras saludaba a Marcos Díaz.

Como era de esperar, sin demasiados preámbulos, en pocos minutos comenzaron a hablar el mismo idioma, ese código común que comparten los arqueros. Acostumbrados a convivir en cada entrenamiento y a moverse como un subgrupo dentro del plantel, Andrada y Díaz charlaron mano a mano con Minnig y dejaron de lado el objetivo de la Copa de la Superliga para adentrarse en la carrera de la capitana de las Gladiadoras.

Llegué en 2011 y tuve el gusto de haber ganado seis títulos. Entendí que era momento de dejarle lugar a las chicas que vienen atrás. Estoy tranquila por haber dejado todo y haber podido crecer en lo personal dentro del club. Para mí, que soy hincha, fue algo muy especial”, les contó Minnig mientras caminaban juntos rumbo a uno de los arcos del complejo Pedro Pompilio.

En ese trayecto que recorren en cada partido hacia su pequeño hábitat, a paso lento fueron charlando sobre las sensaciones de la arquera en su último partido frente a San Lorenzo, el crecimiento del fútbol femenino como disciplina y las posibilidades de seguir avanzando a mediano plazo.  

Siempre me decían por qué no hacía el curso de entrenador, pero siempre preferí seguir ligada al arco. Ahora pienso en trabajar como entrenadora de arqueras y, por qué no, formar una escuelita para seguir perfeccionando a las chicas que quieren jugar al fútbol”, contó Minnig, ya con la mirada puesta hacia adelante.

Al llegar al arco, ese lugar tan familiar para los arqueros, llegó el momento de la sorpresa y la emoción. Fibrón en mano, sin guantes para mejorar la caligrafía, Andrada tomó la camiseta con el 1 de Minnig y estampó su firma para darle paso, luego, a la dedicatoria de Díaz. Le dieron en mano el regalo, que tomó con la seguridad de cada partido, y posaron para la foto debajo de los tres palos.

“Che, quedé re baja”, bromeó Minnig luego de los flashes, para darle cierre a un encuentro emotivo entre pares, los que en cada partido se esfuerzan para defender el arco de Boca.