Treinta chicos. Esperaron tres años para conocer el club de sus amores. Soñaron mil noches con estar cerca de la Bombonera. Todos tienen menos de 15 años. Pero llevan al azul y oro en el corazón. Son los jugadores de la peña “Boca Japan”, quienes, como desde hace dos años, estuvieron en Buenos Aires para jugar al fútbol y disfrutar del club.
“Todos los años organizamos este viaje, para los chicos que cumplen su tercer temporada con nosotros”, explica Carlos Yamamoto, coordinador de la expedición y uno de los hacedores de la peña en tierra nipona. “El año pasado estuvimos para el Xentenario y fue una experiencia única, inolvidable”, agrega.
El viaje funciona como una pretemporada. Y los chicos se ponen a punto en Buenos Aires para una larga seguidilla de partidos. La peña “Boca Japan” es la única que juega con los colores de Boca, y tiene filiales en varias ciudades japonesas, como Tokio –la más grande-, Kashiwa, Saitama –una de las sedes del mundial 2002- y Nigata.
Los resultados conseguidos por los chicos quedarán en la anécdota. Pero lo que no se les borrará jamás será su primer pisada en ese verdadero templo del fútbol que es la Bombonera. “Muchos de ellos comprobaron que es verdad aquello de que el estadio no vibra. Late”, dice Yamamoto. Además, toda la delegación –compuesta por más de 30 personas, entre jugadores, técnicos, kinesiólogos y dirigentes- fue agasajada por la Comisión de Exterior del Club Atlético Boca Juniors. Esta acción se enmarca dentro del plan para acercar a los miles de hinchas y socios xeneizes en el extranjero.
La estadía sirvió, además, para que los técnicos de Boca agendaran un nombre: Shintzu, un delantero veloz y habilidoso que anotó el único gol con el que “Boca Japan” derrotó en Casa Amarilla a la categoría 91 del club. Quizás, en algunos años se hable de él como el nuevo Naohiro Takahara, único japonés que vistió la camiseta de Boca Juniors.
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