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De Boyé a Tevez |
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En el recorrido de la memoria xeneize tampoco pueden soslayarse el surgimiento de figuras, en tiempos más lejanos, como los delanteros Mario Boyé y Angel Clemente Rojas, y los defensores Natalio Pescia, Rodolfo Arruabarrena y Nicolás Burdisso, entre otros.
Boyé, apodado el Atómico, brilló en la década del '40, fue bicampeón en 1943/44 y aportó su talento a la Selección. Pescia paseó su sobriedad y entrega en los años '50, donde dio la vuelta olímpica en 1954. Y Rojas, Rojitas para los hinchas y amigos, despertó admiración por su estampa de goleador y su quiebre de cintura que le permitía dibujar gambetas impredecibles. Los años ‘60 fueron testigos de su repertorio.
Y más acá en el tiempo, Rodolfo Arruabarrena, el Vasquito, dejó su sello en la Bombonera. Su zurda precisa, su entrega y su anticipo en la marca lo convirtieron en un ídolo indiscutible.
Y en los '90 los nombres que surgieron también engalanaron los campos de juego. Apellidos de la trascendencia de Carlos Tevez, Fabricio Coloccini, Sebastián Battaglia y Nicolás Burdisso, Aníbal Matellán, José María Calvo, Pablo Jerez, Franco Cangele y Neri Cardozo, fueron la materia prima que supieron pulir tanto Maddoni como Griffa para después convertirlos en productos de exportación. Y hasta la Selección Argentina hoy puede disfrutar de ellos.
En los últimos años, fueron varios los jugadores surgidos de las Divisiones Inferiores que hoy juegan en la Primera de Boca: Gago, Bertolo, Maidana, entre otros.
*El listado de algunos de los jugadores promovidos a Primera continúa:
Matías Silvestre, Alfredo Moreno, Carlos Marinelli, Wilfredo Cavallero, Miguel Caneo, Catriel Orcellet, Ariel Carreño, Roberto Colautti, Joel Barbosa, Miguel Caneo, Nahuel Fioretto, Omar Pérez, Fernando Navas, Héctor Bracamonte, Fernando Ortiz, Cristian Giménez, Ariel Rosada, Hernán Vigna, Juan Marcos Forchetti, Gabriel Cristovao, Gustavo Pinto, Miguel Portillo y Miguel González.
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Donde descansan los sueños |
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Otro aspecto para destacar de la parte dirigencial es la construcción del Complejo de Casa Amarilla, construido en abril de 1996, y pegado al estadio la Bombonera.
Es la pensión donde los sueños de los jóvenes de distintos lugares del país descansan año tras año lejos de su familia. Allí, las promesas del fútbol no descuidan sus estudios. Hay profesionales idóneos en las diferentes áreas para contenerlos.
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