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Uno x uno los jugadores del campeón diciembre, 29 | 12:00

Autor intelectual

El ídolo Xeneize pudo jugar la mitad del campeonato pero fue decisivo en el tramo inicial del Torneo. Coordinó una idea de juego con Falcioni y logró ser el ideólogo dentro del campo de juego.


Riquelme piensa. Riquelme juega. Riquelme hace jugar a los demás. Riquelme ordena. Riquelme habla ante los micrófonos o sin ellos enfrente. Riquelme alienta a sus compañeros. Riquelme mira la tribuna, levanta las manos y siente en su piel las caricias de la gente. Riquelme se lesiona y se recupera. Riquelme se enoja y se ríe de vez cuando. Riquelme es criticado y luego alabado por los mismos detractores. Riquelme se llama Juan Román y tiene una estatua que le brinda homenaje en vida. Riquelme siempre Riquelme.

El diez es diferente y lo sabe hasta el último empleado que trabaja en Boca. Y lo es porque se lo merece. Porque es un ídolo que la gente defiende sin condiciones. Porque su habilidad para coordinar la cabeza con los pies y los sentimientos es inigualable. Lo dicen sus propios compañeros, los mismos que lo enaltecen como referente y lo escuchan en el vestuario cuando el ánimo entra en una meseta conformista. Riquelme es distinto. Riquelme siempre es noticia aunque esté sentado en la camilla del kinesiólogo peleándose con sus lesiones y las dificultades que el destino le planta en el camino.

Juan Román jugó las primeras diez fechas del Torneo Apertura y le puso su sello a los triunfos del Xeneize. Participó en el juego ofensivo siendo determinante en el armado de las jugadas y buscó siempre desequilibrar con las ideas y la presencia en el área rival. Cuando el partido con Banfield llegó a su fin, Riquelme se puso la galera azul y amarilla, abrazó a sus compañeros y se dedicó a disfrutar de la pasión que sienten los hinchas cuando un estadio entero grita la palabra Campeón.


 

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