Leé la nota y conocé más acerca de este tratamiento restaurador.
La odontología restauradora ha avanzado mucho en los últimos 20 años. La aparición de los sistemas adhesivos y los implantes dentales es, sin lugar a dudas, lo que ha cambiado el concepto de odontología rehabilitadota, y nos ha mostrado nuevos caminos para obtener excelencia a la hora de devolverle al paciente la anatomía perdida, la función, la estética y el confort.
Los implantes dentales son unas prótesis que se colocan (implantan) en el hueso mandibular o maxilares, creando una base sólida sobre la que se pueden efectuar tanto restauraciones de dientes individuales, como prótesis parciales o totales, y funcionan exactamente igual que nuestros dientes naturales.
Los implantes dentales nos permitirán masticar con total comodidad, sonreír y hablar con la misma seguridad que nuestros propios dientes.
En este sentido, es importante entender que un implante no es más que una “raíz artificial” y que por sí solos no significan nada. Sólo tienen utilidad en función de ofrecerle “soporte” a una prótesis en cualquiera de sus tipos. Su odontólogo le podrá dar información completa de su situación particular y le ayudará a decidir si los implantes dentales son su solución.
¿De qué material son?
A lo largo de la historia de la odontología y de la medicina, son muchos los materiales que se han estado utilizando. En la actualidad se utiliza el titanio puro.
¿Por qué el titanio?
Hoy en día, hay innumerables estudios que demuestran que el titanio es el biomaterial por excelencia, dado su óptima biocompatibilidad con el organismo humano. Además, el titanio se oseointegra con el tejido óseo, produciendo lo que podríamos denominar una soldadura biológica entre el hueso vivo y el titanio.
También sabemos que es el material que mejor responde con el paso de los años. Hay estudios desde hace más de 15 años que demuestran cómo las prótesis sobre implantes de titanio se mantienen estables con el paso del tiempo. Todo esto hace que el titanio sea nuestro material de elección.
¿Qué es la oseointegración?
La oseointegraciòn se define como “una conexión estructural y funcional directa entre el hueso vivo y la superficie de un implante que soporta una carga” (Profesor Dr. Pr-Ingvar Branemark 1985). Los conceptos básicos partieron de una serie de experimentos que se llevaron a cabo en los años sesenta para estudiar la respuesta de la medula ósea ante diferentes procedimientos clínicos y de traumatología.
Se ha podido demostrar científicamente que, en condiciones cuidadosamente controladas, se puede integrar el titanio con el hueso vivo, con un alto grado de predictibilidad y sin inflamación de los tejidos blandos que lo rodean.
¿Qué finalidad tienen los implantes?
1.- Función y estética
2.- Frenar la reabsorción ósea
3.- Disminuir la sobrecarga de las piezas remanentes
Función y estética
1. Sustituir las dentaduras removibles y completas por dientes fijos, mejorando la función y, simultáneamente, servir de anclaje para este tipo de dentaduras, aumentando de forma muy notable su estabilidad.
2. Reponer piezas dentarias sin necesidad de tratar las piezas naturales sanas adyacentes a la faltante, permitiéndonos masticar con total comodidad, y sonreír y hablar con total seguridad.
3. Frenar la reabsorción ósea.
¿Qué es la reabsorción ósea?
Cuando perdemos una pieza dentaría o todas, independientemente de la causa que provoque dicha pérdida (caries, enfermedad periodontal, traumatismo, etc.), se produce una reabsorción ósea o, para que podamos comprenderlo mejor, una atrofia ósea. La función del hueso maxilar y del mandibular es sustentar las piezas dentarias para permitir la masticación. Cuando éstas se pierden, se inicia un proceso de reabsorción ósea tal que en algunas ocasiones resulta casi imposible tolerar una prótesis removible tradicional. Las consecuencias estéticas y psicológicas suelen ser dramáticas. Con los implantes no sólo reponemos los dientes que hemos perdido, restaurando la función y la estética, sino que al implantar estas raíces artificiales también podemos frenar e incluso detener esta reabsorción ósea. En los maxilares, al recibir nuevamente el estímulo de la masticación, se produce un proceso de osificación alrededor de los implantes, deteniendo la reabsorción ósea e incluso pudiendo inducir a la formación de hueso alrededor de ellos. Hoy en día, disponemos de técnicas regenerativas de hueso que nos resultan, en muchos casos, de enorme utilidad. Podemos conseguir que crezca hueso alrededor de los implantes llegando a cubrirlos de forma parcial. A esta técnica se le denomina regeneración tisular.
Como conclusión, diremos que con los implantes podemos detener este proceso de reabsorción que tantos problemas funcionales y psicológicos nos puede provocar.
Textos: Redacción Boca Juniors