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Una fecha gloriosa, desde La Boca hasta Japón

El 28 de noviembre es día de recordación copera: Libertadores 1978 e Intercontinental 2000.

Con la caída de las últimas hojas del almanaque se suceden algunas de las efemérides más gloriosas de Boca. El 28 de noviembre es una de esas fechas inolvidables para la memoria xeneize. Por partida doble en este caso: Libertadores 1978, con los guerreros espartanos del Toto, e Intercontinental 2000, con el equipo dorado del Virrey.

Boca venía de consagrarse campeón de América en 1977 y esa condición, según los reglamentos de época, le daba acceso directo a la segunda fase del torneo, donde se cruzó con River (0-0 de local, 2-0 de visitante) y Atlético Mineiro (2-1 en Belo Horizonte, 3-1 en Buenos Aires). La final fue ante Deportivo Cali, primer colombiano en llegar a esa instancia.

La ida, en el estadio Pascual Guerrero, terminó 0-0. La vuelta constituyó una de las más rotundas demostraciones de superioridad en la definición de esta Copa: 4-0. “Ningún equipo del mundo podía ganarle hoy a Boca en esta cancha”, declaró luego de la derrota el director técnico rival, nuestro compatriota Carlos Salvador Bilardo.

Juan Carlos Lorenzo alineó aquella noche a Hugo Gatti; Vicente Pernía, Francisco Sá, Roberto Mouzo y Miguel Bordón; Jorge Benítez, Rubén Suñé y Mario Zanabria; Ernesto Mastrángelo, Carlos Salinas y Hugo Perotti. Los tres delanteros convirtieron: el Mono Perotti abrió y cerró la cuenta; Heber Mastrángelo anotó el segundo (golazo) y el Loco Salinas hizo el restante.

La otra jornada memorable es más cercana. Como campeón de la Libertadores 2000, Boca representó a América en la Intercontinental de ese año. Del otro lado estaba Real Madrid, que estrenaba la denominación de Galáctico con un plantel en el que se destacaban Iker Casillas, Fernando Hierro, Roberto Carlos, Luis Figo y Raúl González. Tokio fue el escenario.

Carlos Bianchi decidió enfrentarlos con Oscar Córdoba; Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Cristian Traverso y Aníbal Matellán; Sebastián Battaglia, Mauricio Serna y José Basualdo; Juan Román Riquelme; Marcelo Delgado y Martín Palermo, autor de los dos goles madrugadores que sorprendieron al equipo más ganador de Europa. Fue triunfo 2-1, épica auténtica.