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Día histórico: las Gladiadoras ya son profesionales

Las jugadoras de Boca firmaron sus contratos con el club y dieron un paso histórico en el crecimiento de la disciplina

Se trata de un paso firme. Tan ansiado como esperado. Un avance que se venía impulsando al calor del crecimiento de la disciplina, de los cambios culturales y que sentará las bases para un desarrollo aún mayor de la disciplina en nuestro país. Un paso al frente en el camino de alcanzar el estándar de esas potencias que se lucieron en la última Copa del Mundo de Francia.

Las chicas del plantel de fútbol femenino de Boca firmaron sus contratos por una temporada con el club en las oficinas de Presidencia de la Bombonera. Esas gladiadoras xeneizes, incansables y luchadoras, sentaron un hito al convertirse en las primeras jugadoras profesionales del club, en una ceremonia cargada de emoción y alegría.

Las primeras jugadoras en sentar su vínculo formal con el club fueron las arqueras Abigail Chaves, Laurina Oliveros y Dulce Tortolo; las defensoras Julieta Cruz, Noelia Espíndola, Julieta Gergo, Cecilia Ghigo, Ludmina Manicler y Eliana Stábile; las volantes Lorena Benítez, Camila Gómez Ares, Florencia Quiñones, Fabiana Vallejos y Constanza Vázquez; y las delanteras Micaela Cabrera, Clarisa Huber, Andrea Ojeda, Estefanía Palomar, Fanny Rodríguez, Yamila Rodríguez y Carolina Troncoso.

Además de la firma de los contratos profesionales, el encuentro también sirvió como carta de presentación de Pablo Jérez, flamante coordinador de la disciplina, que acompañó a las jugadoras junto al presidente Daniel Angelici, el secretario general Christian Gribaudo y el director deportivo Nicolás Burdisso.

La firma de los contratos, paso importante si los hay, no fue el único avance impulsado en post de elevar el estándar de competencia del plantel xeneize. Además de la experiencia de haber jugado en la Bombonera, el plantel aprovechó el receso para realizar una mini pretemporada con concentración incluida y sesiones de doble entrenamiento en la localidad de Ezeiza.

Un equipo que se prepara de lleno para el inicio de la competencia oficial. Con la rigurosidad que la nueva etapa demanda, pero con el mismo fuego sagrado, con la ilusión de siempre, con la exigencia de poner a Boca en lo más alto. Como cada vez que la pelota empieza a rodar.