| Voley

La herencia de una pasión

Gonzalo y Nicolás Barreiro comparten mucho más que lazos familiares. Conocé la historia de una familia unida por el vóley y el amor por Boca.

Los días de aislamiento social y obligatorio han transformado el patio de la familia Barreiro en una cancha de vóley reducida. Desde hace algunas décadas, este deporte acompaña a una familia entera. Actualmente, Gonzalo se desempeña como entrenador masculino sub 21, asistente en mayores masculino y segundo asistente de mayores en la rama femenina. Nicolás, su hijo mayor, forma parte de la tira sub 16 del club y transita esa misma pasión por el deporte al igual que su papá.
 
"Comencé jugando al vóley desde chico, con mis padres y mi hermano Iñaki en mi casa. Al momento de ir al club, primero pase por futsal, donde jugué dos años y no quise hacerlo más. Cambié al básquet, jugué un año pero me di cuenta que lo que me gustaba más el vóley"; cuenta Nicolás.
 
Gonzalo cree que la presencia continua de este deporte en el hogar ha sido influyente en la decisión de su primogénito: "Mis dos hijos ven vóley del mejor nivel nacional desde que nacieron, era y es cosa de todos los días por mi trabajo y mi pasión por esta disciplina. Pero en casa, en realidad, se juegan y se ven muchos deportes en general. Lo bueno ha sido que él pudo ir probando distintos deportes hasta elegir el que más le apasionaba".
 
"No me cambia el que sea entrenador de vóley. Cuando tengo una duda después de un entrenamiento o un partido, le consulto, pero no es todo el tiempo" afirma Nicolás sobre la relación con su padre y su profesión".
 
Gonzalo fue parte de la selección argentina durante muchas años, habiendo logrado el campeonato del mundo sub 23 en el año 2017, pero sabe que al momento de acompañar a su hijo ninguno de esos pergaminos son necesarios. "Trato de ser padre y no entrenador, dejando de que disfrute su camino. Me mantengo en ese rol cuando se exige demasiado y no valora lo que hace muy bien en el vóley. Es un chico, tiene que aprender pero también tiene que disfrutar de lo que hace", explica.
 
Además del vóley, ambos comparten el amor por la camiseta azul y oro: "Me encanta que represente a Boca, el club del que somos hinchas. No quiero que le resulte pesado el tenerme a mí como entrenador en el club, quiero que disfrute de estar en una institución que tiene a nuestro deporte como sus principales actividades. No tengo dudas que es el lugar correcto para que pueda obtener crecimiento en todo sentido".
 

Extrañando volver a pisar el Polideportivo Quinquela Martín, el joven que está a punto de cumplir 16 años, no duda en expresar su mayor sueño: "Me gustaría llegar a jugar en la primera de Boca. Ojalá se dé. Tengo el objetivo real de lograrlo".