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"El vóley fue amor a primera vista"

Nancy Cieplak camina por los pasillos de la institución desde hace más de 30 años. Primero como jugadora y luego como kinesióloga, cuenta de una vida ligada a los colores azul y oro.

Capitalina y madre de dos hijos, Nancy es un nombre de referencia para cualquier socio o deportista que pasa por los consultorios debajo de La Bombonera. Fue parte de la selección nacional en los años en que "Las Panteras" ya sembraban un camino de reconocimiento para las generaciones venideras. Recibida en la Univerdidad de Buenos Aires, su pasión desde pequeña por el deporte se cruzó casi de casualidad con lo que sería su formación profesional.
 
Sus primeros recuerdos con una pelota de vóley se remontan a su paso por el colegio San Martín: "Iba a doble escolaridad donde teníamos bastante carga horaria de Educación Física. Ahí fue donde conocí el vóley, era el deporte emblema del colegio por que era una institución que estaba muy comprometida a nivel deportivo. De hecho, después de un tiempo, el colegio inscribió a sus equipos masculinos y femeninos en la Federación Metropolitana donde competíamos entre otros con Ferro y GEBA; así fue como logramos ascender desde quinta hasta llegar a primera división. El vóley fue amor a primera vista. Una cosa hermosa, una pasión que se despertó en mi desde chiquita. Desde los 10 años empecé a practicarlo para que se transforme en parte de mi vida".
 
La kinesiología apareció como paciente para transformarse en su otra pasión: "Precisamente jugando en el colegio San Martín tuve una lesión en una rodilla, fui al kinesiólogo que era un ex alumno del colegio y realmente me sentí atraída por la profesión. Le preguntaba mucho sobre como desarrollaba su trabajo y cuántos años había que estudiar, estaba también en quinto año y fue justamente ahí que me decidí por la carrera, vi la posibilidad de estudiar algo que estaba muy ligado a lo que yo ya hacia, que era jugar al vóley".
 
Combinar ambas profesiones fue algo que se lo debe al club: "Sin dudas en Boca fue donde todo se unió. Llegué en el año 1987 como jugadora y en el año 1989 me dieron la oportunidad de empezar a integrar el staff de kinesiólogos del Departamento Médico y realmente fue algo que me provocó una alegría inmensa porque sentí ese era mi camino".
 
"El haber competido en este deporte me dio un plus porque puedo interpretar mejor lo que siente la jugadora que lesiona, la frustración del momento y acompañar desde lo psicológico en base al conocimiento que da la profesión. Poder contenerlas en su ansiedad por volver a jugar es fundamental. Más allá de saber cómo duele, dónde duele y qué es lo que duele cuando una deportista te manifiesta alguna molestia. Tener este conocimiento de las técnicas de cada gesto deportivo me hace interpretar mejor las lesiones que tienen las chicas", menciona sobre su rol con la experiencia ganada dentro de la cancha.
 
Con muchos años dentro del deporte, destaca los puntos más placenteros de su día a día: " Lo que más disfruto de mi profesión hoy es que me permite seguir en contacto con mi primera pasión, con el vóley por un lado y con el deporte en sí por ser parte del plantel de fútbol femenino de primera división. Haber podido desarrollarme en el club como jugadora y kinesióloga es algo que jamás voy a poder olvidar".