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Pereyra: “Estoy feliz de estar acá”

Procedente del club Morón, Tomás Pereyra a la edad de 15 años, fue una de las jóvenes promesas reclutadas por el Club Boca Juniors. Hoy, cuatro años más tarde, sigue defendiendo con orgullo los colores azul y oro.

Tomás nació el 7 de noviembre del 2000, juega de ala-pivot, integra el plantel U19 que jugó la Liga de Desarrollo y tuvo paso la Selección Argentina.

Desde muy pequeño se familiarizó con este deporte: “Mi papá jugaba profesionalmente (es el hijo de Benjamín Pereyra), mamé eso toda la vida. Cuando era chico  me encantaba acompañarlo a los entrenamientos y hubo veces que entrenaba con él. Vivía básquet todo el tiempo. A los a los nueve años ya comencé a jugar en Morón”, comenta.

En plena adolescencia llega un cambio importante en su vida: “Estaba jugando en el Club Morón y me citaron a un campus de dos días que se realizó en la Bombonerita. A  los pocos días me dieron la noticia que me querían como jugador. Por un lado me puse muy contento, por otro lado yo tenía 15 años y vivía lejos, así que fue  una decisión difícil. Lo pensé bien y cuando me decidí y entré en el club, vi que es un club espectacular y estoy feliz de estar acá”, sostiene recordando esos momentos.

Corría el año 2017 cuando el ala-pivot recibió el primer y tan ansiado llamado para presentarse en una Preselección Argentina: “Cuando me enteré me puse muy contento, no me voy a olvidar nunca del primer día de la práctica cuando entré al CENARD”, y añadió: “con la Selección Argentina jugué en el año 2017 el Campeonato Sudamericano U17 que se disputó en Perú, luego en el 2018 viajé al torneo “Las Vegas Classic” que se realizó en la ciudad de Las Vegas, Estados Unidos y también tuve la oportunidad de disputar el Torneo Internacional Albert Schweitzer, en la ciudad de Mannheim, Alemania” y luego concluyó: “cuando te ponés la camiseta de la Selección que dice Argentina, que tiene el escudo, y escuchas el himno, se te pone la piel de gallina. Es un orgullo vestir la celeste y blanca”. 

Pereyra es una pieza fundamental en el equipo de Boca que disputó la Liga de Desarrollo y que clasificó al Final Four que se desarrolló en la ciudad de Córdoba el 12 y 13 de este mes. Haciendo un análisis de la temporada que acaba de concluir reflexionó: “Creo que esta temporada fue muy buena, tuvimos altos y bajos, transitamos el cambio de entrenador y eso nos jugó un poco en contra en la cabeza, en ese momento tuvimos un bajón grande, perdimos varios partidos, pero por suerte lo pudimos remontar ganando una serie de encuentros en fila y conseguimos el objetivo que fue meternos en el Final Four. Nos quedó el sabor amargo que en esa instancia perdimos con Instituto de Córdoba y no pudimos llegar a jugar la tan ansiada final”.  

Otro logro importante en su vida deportiva ha sido su incorporación en los entrenamientos y giras al plantel profesional Xeneize: “Entrenar con el plantel de la Liga Nacional la verdad es que me beneficia un montón, uno compite contra jugadores que son mucho más grandes, con más experiencia, que te ayudan muchísimo para mejorar”, reflexiona y luego añade: “Viajar con el plantel profesional está muy bueno, estás todo el tiempo concentrando en el hotel, comes comida sana, nada de comida chatarra (risas), entonces uno siente que debe enfocarse solamente en jugar al básquet y estar al cien por ciento para hacer lo que a uno le gusta de la mejor manera”.